17 de noviembre de 2015

Mamíferos mexicanos en peligro de extinción




Introducción.

Tomando como base la lectura del articulo llamado “Mamíferos mexicanos en peligro de extinción”,escrito por,  Miguel Ángel  Armella Villalpando, profesor titular del departamento de Biología de la UAM-Iztapalapa y Ma. De Lourdes Yañez López, profesora titular del departamento de Biotecnología en la UAM-Iztapalapa, en el cual se señala que a partir del inicio del siglo XXI la mayoría de las especies mexicanas de mamíferos se pueden considerar en peligro de extinción, amenazadas o al menos con problemas de conservación, esto se debe a la gran devastación que hemos hecho de bosques, selvas, desiertos, arroyos, playas, mares, etcétera.
Para ofrecer una mejor comprensión de la idea que los autores exponen en su artículo la lectura estará dividida en varios subtemas que nos ayudaran a comprender de una mejor manera esta situación.
La Norma oficial mexicana (NOM-059-2001-SEMARNAT) proporciona una lista de 295 especies y subespecies de mamíferos en alguna categoría de riesgo. Esto es sumamente grave, ya que de no darse un cambio en las estrategias de desarrollo, toda esta riqueza se podría perder en muy poco tiempo.
Desde edentados (Orden Xenarthra) como los armadillos, hasta cetáceos (ballenas), México es rico en mastofauna. En la biodiversidad de grupos de mamíferos encontramos, además de los ya mencionados, a los marsupiales (tlacuaches), pinnípedos (focas y leones marinos), lagomorfos (conejos y liebres), ungulados (venados), perisodáctilos (pecarís), insectívoros (musarañas) y los muy especiales sirénidos (manatíes). Lamentablemente en todos estos grupos encontramos especies en peligro de extincióno gravemente amenazadas.
Destacar que para el año 2010, el gobierno mexicano reconoció que hay 71 nuevas especies y subespecies en categoría de “riesgo”, esto en comparación con el año 2001.
Según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, colocaba a México en el quinto lugar mundial de las especies en peligro, por debajo de Ecuador, Estados Unidos, Malasia e Indonesia; pero con la clasificación de la NOM 059 del año 2010, pasaría al segundo lugar en las categorías de “en peligro” y “amenazada”.
El 10% de todas las especies vivas en el mundo pueden encontrarse en México, lo que lo convierte en uno de los países mas diversos, con 64,878 especies conocidas y mas de 900 especies endémicas, es decir, exclusivas del territorio nacional.

Causas generales.

A pesar de  que resulta muy  difícil englobar las  causas de  desaparición de  las  especies, podemos decir  que en la mayoría de ellas se debe a la destrucción del hábitat en nuestro país; sin embargo, debido a muchos factores estamos deteriorando seriamente las selvas del sur, al igual que los bosques y pastizales del norte, incluyendo por supuesto playas, manglares, etcétera, reduciendo así  la capacidad de los animales por encontrar sitios  adecuados para su sobrevivencia y reproducción.
La  cacería ilegal  sigue siendo un  grave problema: la  falta  de  regulaciones efectivas e incentivos, propician que muchos pobladores salgan a cazar sin  una regulación de temporada, época reproductiva, etcétera. Muchos aún justifican en la caza de subsistencia las  cacerías sin  control ni beneficio para las  poblaciones.
La mayoría de las especies en peligro de extinción o amenazadas tienen esta condición debido a diversos factores porque sus hábitats específicos están desapareciendo. Para muchas de ellas esto se debe a que tienen en   poblaciones pequeñas, adaptadas a condiciones muy  particulares en la gran cantidad de microambientes que se forman en el territorio nacional, gracias a que éste se encuentra en una zona de transición sur-norte.
En las últimas estimaciones señalan que en México se han perdido alrededor del 50% de los ecosistemas naturales, las causas son diversas pero las señaladas en el artículo son: perdida de hábitats, especies invasoras, sobrexplotación, contaminación y cambio climático.
 Las principales transformaciones se han llevado a cabo en las selvas húmedas y secas, los pastizales, los bosques nublados y los manglares y en menor grado en matorrales y bosques templados. Los ecosistemas más accesibles, productivos, con mejores suelos y en lugares planos han sido los más transformados.
La pérdida de hábitat sucede por el “cambio de uso del suelo” de ecosistemas naturales (bosques, selvas, pastizales, etc.) a actividades agrícolas, ganaderos, industriales, turísticas, petroleras, mineras, etc., 


La introducción de especies no nativas (exóticas) que se convierten en invasoras (plagas) es una causa muy importante de pérdida de biodiversidad. Estas especies que provienen de sitios lejanos de manera accidental o deliberada, depredan a las especies nativas, compiten con ellas, transmiten enfermedades, modifican los hábitats causando problemas ambientales, económicos y sociales.
La sobreexplotación es la extracción de individuos de una población a una tasa mayor a la de su reproducción. Cuando esto sucede la población disminuye. Esta ha sido la historia de muchas de las especies que se han explotado por distintas razones: las ballenas, los peces, venados, cactos, orquídeas. Muchas de ellas ahora se encuentran en peligro de extinción. Algunas especies son más vulnerables que otras por sus características biológicas como: distribución restringida, abundancia baja, tasa alta de mortalidad, tasa reproductiva baja, alta congregación de la población, entre otras.
Las actividades de cacería, tala, pesca, comercio ilegal de especies con distintos fines, afectan a las especies al sobreexplotar sus poblaciones. Los compradores de organismos y productos ilegales son cómplices de la sobreexplotación.
El aumento en la presencia de sustancias químicas en el ambiente como resultado de las actividades humanas tiene graves consecuencias para muchas especies. Las actividades industriales, agrícolas, ganaderas y urbanas contribuyen substancialmente a la contaminación de aire, agua y suelos lo que actualmente propicia que más especies se sumen a la lista en amenaza o en peligro de extinción.
Todos estos factores se deben a las actividades humanas y sus causas subyacentes son sociales, económicas y políticas.
Los efectos de nuestras actividades, que durante gran parte de la historia han sido de una escala pequeña, se han convertido de gran escala, llegando a afectar el clima de todo el planeta. El cambio global, ha pasado a ser una de las principales amenazas a la biodiversidad. 

Grupos particulares.

La gran mayoría de los pequeños mamíferos (roedores, quirópteros, pequeños carnívoros, etcétera) ven  en   la destrucción de  su hábitat la principal causa de  su desaparición; sin embargo, es importante destacar dos  grupos, que no  son  los  más numerosos pero importantes por  las  interacciones que tienen con  el ser humano y la poca atención que se les  ha  prestado en  sus problemáticas de  conservación: los mamíferos marinos y los grandes carnívoros.

Mamíferos marinos.

En nuestro país están presentes prácticamente todas las  familias de  cetáceos, excepto los delfines de  río como el del Amazonas, la súper familia  Platanistoidea; la beluga y el narval, Monodontidae, y  la ballena franca enana, la única  de  la familia  Neobalaenidae. En cuanto a los pinnípedos, de las tres familias sólo  falta la de las morsas, Odobenidae. Sin embargo, es interesante notar que la costa occidental de Baja California fue escenario para la evolución de las morsas, pues allí se han encontrado fósiles de estos organismos. En  la  familia  Balanopteride (verdaderas ballenas) la  NOM  reconoce 7 especies, 6 de las  cuales están bajo  el régimen de  protección especial y una en  peligro; 18 miembros de  la familia  Delphnidae (delfines y orcas); 2 de  la familia  Keogidae (Cachalotes); 2 de la  familia  Phocoenidae (marsopas), entre ellas la  vaquita marina, y,  finalmente, 5  de la  familia  Zifinidae (ballenas picudas). Prácticamente todas estas  familias están bajo protección especial, porque la gran mayoría de las especies de cetáceos usan las aguas mexicanas como lugar  de  procreación.
Los  pinípedos (focas y  lobos marinos), que habitan sobre todo  en  las  costas de la península de Baja  california, ven  afectadas sus poblaciones por diferentes causas, como son  la destrucción de  sus hábitats, pues muchas de  las  playas se están transformado rápidamente en  destinos turísticos, o bien  se ven  influenciados por  éstos, por  lo que los  animales ya  no  encuentran en  esas playas sitios  a salvo para la  procreación.
La contaminación de  los  mares ha tenido un crecimiento sustancial desde hace varias décadas, se han encontrado niveles altos de sustancias contaminantes en los tejidos de muchas especies de mamíferos marinos (Holden y Marsden 1967), el problema de los agroquímicos es severo en el noroeste del país, en donde se usan a gran escala sustancias químicas para la agricultura. En esta zona se han encontrado metales pesados, que pueden ser nocivos. Por ejemplo, se han encontrado estos metales en órganos internos de la vaquita (Phocoena sinus), aunque en concentraciones no letales (Villa et al..,1993).
En el pacifico tropical mexicano y en la costa occidental de Baja California los contaminantes registrados están relacionados al aumento de las descargas de desechos urbanos e industriales como consecuencia del aumento en el desarrollo de la zona (Alvarez-Larrauri y Gonzalez, 1986).





Finalmente, existen problemas graves de contaminación por petróleo principalmente en la zona del Golfo de México y Mar Caribe. Tal contaminación se ha relacionado con una alta mortalidad en toninas (Tursiops truncatus; Solórzano, com, pers.).
Las  malas prácticas de  pesca también son  factores para la desaparición de  estas especies. La captura accidental es una situación que se presenta con frecuencia en las pesquerías locales ubicadas en el mar Caribe, Golfo de México, Pacifico y Golfo de California. En México la especie mas afectada es (Phocoena sinus)“vaquita marina”.
También se tiene evidencia del uso de diversas especies como carnada en pesquerías como la del tiburón. Por ejemplo, un análisis de 237 hallazgos de mamíferos marinos muertos en diferentes sitios del país reveló que la mayor causa de mortalidad es la muerte intencional con fines de carnada (Zavala y Esquivel, 1991; Zavala et al.., 1994).       
Los grandes carnívoros.

México  presenta una gama de  carnívoros dentro de  su mastofauna nativa. Tenemos varios representantes  de  los  carnívoros, los  cuales podemos dividir,  arbitrariamente, en  dos  grupos: los pequeños carnívoros, dentro de  los que encontramos a los zorrillos, las  comadrejas, los cacomixtles, etcétera. Éstos se encuentran en  peligro de  extinción, principalmente por la destrucción de  su hábitat, o bien  por la caza directa. Estos micro-carnívoros consumen en su mayoría insectos, aves, reptiles o algunos mamíferos de menor tamaño. Cuando llegan a tener interacción con el hombre, normalmente es  porque consumen huevos, gallinas o  pollos, ocasionando pérdidas económicas a los campesinos de  escasos recursos económicos, aunque el daño no es importante en términos económicos.
El  otro  grupo de  carnívoros importante en  México  es el  de  los  denominados mega- carnívoros o  carnívoros de  gran tamaño. Estos mega-carnívoros suelen tener mayor cantidad de encuentros con el hombre y su condición de consumidores de carne hace que frecuentemente esas interacciones entren  en  el plano de  los  conflictos, ya que actúan en  mayor grado con  el ganado doméstico y muy  escasamente causan la muerte directa de  los  seres  humanos. Estos conflictos se ven  incrementados en  número e intensidad por la destrucción de los hábitats nativos y por la destrucción consecuente de las presas tradicionales de los mega depredadores.
El panorama de las especies de carnívoros en México es sombrío, hace 30 años Leopold (1977) y Baker (1957) mostraban como las áreas de distribución de los mamíferos mexicanos se habían reducido, en la actualidad estas se han fragmentado, haciendo que las oportunidades de recolonización se reduzcan drásticamente aún para especies con alta capacidad de dispersión. La IUCN (1988) cataloga al 36% de las especies de carnívoros mexicanos en riesgo de desaparecer, sin embargo, considerando la magnitud y grado de alteración de los ecosistemas y las tazas de destrucción de selvas y bosques en México, es muy probable que este porcentaje sea mayor ya que la defaunación ha afectado aún a especies como el puma, lince y oso negro, que por tener amplia distribución geográfica no se incluyen en los catálogos de especies amenazadas, pero que en México están muy presionados y a punto de desaparecer como ya ha ocurrido en algunos estados del país.

Felinos.

De  los  seis felinos silvestres (Cervantes et al. 2003)  que habitan el territorio nacional, el más conocido es el Jaguar (Panthera onca). Esta especie de  origen tropical ha  sido reconocida como el más poderoso de los depredadores, de ahí que los antiguos pueblos mesoamericanos dieran gran importancia a su presencia (Armella  et al, en prensa). Este bello animal se distribuía en todas las zonas tropicales de México. Aunque actualmente se ha  encontrado en  todo  el sureste, principalmente en  Chiapas, Quintana Roo  y Tabasco, se le ha  localizado en  estados del norte como Sinaloa, mientras que en  el Golfo se han reportado jaguares casi hasta la frontera con  Estados Unidos y es posible que entren en ese país.
Como en  el caso de  muchos otros felinos, no se conoce realmente la situación real  del estado de  conservación de  esta especie, entre otras causas  porque, como todos los felinos americanos, es solitario y tiene hábitos nocturnos, además de  ser sigiloso por naturaleza. Gracias a esto prácticamente se conocen los  ejemplares que interactúan con  el hombre, desgraciadamente casi siempre de  manera negativa. Si bien   el jaguar fue  cazado extensivamente por  su piel,  las  fuertes regulaciones tanto nacionales como internacionales, acerca del  comercio de  pieles, han tenido un  impacto positivo en  la disminución de la caza furtiva.





El Puma (Felis concolor) es un  felino  que habita en  los  bosques del  norte del  país, de donde es originario, y ha migrado hasta el sur del continente. Siendo la única  especie, la falta  de  hábitat ha  hecho que las  pequeñas poblaciones que aún  existen emigren hacia hábitats más tropicales. Su  situación es quizá más desconocida que la del Jaguar. Es la única  especie de  los felinos que no aparece en  la norma oficial bajo  ninguna condición de riesgo.
De  los  pequeños  félidos el  jaguarundi (Herpailurus jaguarundi) es la  especie que se encuentra en  mayor peligro de  extinción. Es  reconocida como amenazada, a  pesar de que como especie tiene una distribución que abarca el sur  de  estados Unidos (Texas, Arizona y Florida) y llega  hasta el sur  del  continente. Por  ser de  tamaño pequeño su alimentación se restringe a vertebrados chicos, y debido a sus hábitos de  vida  al interior de las selvas húmedas, es poca su interacción con  el ser humano.
Los dos pequeños gatos manchados: el magray (Leopardos weddii) y el ocelote (Leopardus pardalis), están en  la característica de  en  peligro. Estos animales, que no  rebasan los 10  kg de  peso, viven  en  las  zonas selváticas, desde el sur  del  país hasta Sudamérica. Son  perseguidos por sus pieles, aunque, como en  el caso del jaguar, este comercio ha disminuido. Al igual  que los  otros gatos, sus hábitos nocturnos y su hábitat al interior de  las  selvas hacen muy  complicado dar  un  reporte confiable de  la condición de  sus poblaciones (Ceballos y Oliva, 2005).
El lince o gato montés (Lynx rufus) no aparece en la lista de la Norma ofical Mexicana. Su presencia en México suele ser confundida con los gatos ferales, gatos domésticos que por su tamaño y coloración abandonan el entorno humano para convertirse en silvestres. De ahí que existan pocos reportes sobre la especie, a pesar de no encontrarse “oficialmente” en  peligro. Debido a la disminución de  su hábitat natural y la presencia misma de  gatos domésticos con  los  que esta especie puede entrecruzarse, en  algún momento puede desaparecer.

Osos.

Otro  grupo importante de  grandes carnívoros es el de  los  osos. En  México  alguna vez habitaron las  dos  especies de  grandes Ursidos Americanos: el Grisli (Ursus arctos) y el Oso Negro (Ursus americanus). El primero aparece en  la NOM-059 con  el estatus de extirpado del medio natural. En México  no se conoce la presencia de esta especie desde los  años sesenta del  siglo  XX (animalesextinción. es). La subespecie que habitaba en nuestro país era el Ursos arctos nelsoni, cuyas descripciones indican que era enorme, pues alcanzaba hasta 1.90  m de  alto,  parado en  dos  patas, y más de  300  kg de  peso. La principal razón de  su desaparición fue  la cacería indiscriminada, aunada a su bajo potencial reproductivo.
La especie que se mantiene en México  es el Oso Negro. También es carnívoro y se sabe que puede cazar y depredar ganado. En la norma oficial mexicana esta especie figura como “en peligro” y en la modificación que se hizo en el 2008, se reconoce a la población que habita en la Sierra del Burro,  en Coahuila, como de protección especial. Encontrarse esta especie en el apéndice II del  CITES (Convenio Internacional de  Comercio de  Especies) indica que puede ser objeto de cierto  nivel de comercio, ya que en norteamérica existen poblaciones importantes en el medio silvestre, lo que significa que la especie no está en grave peligro a nivel mundial.

Canidos.

La familia  de  los  cánidos es la tercera de  los  grandes depredadores. Cervantes et al. reconocen cuatro especies  de  esta familia:  el  coyote (Canis latrans)  y  la  zorra gris (Urocyon cineroargentatus) no están considerados en peligro por la NOM-059-2001. Son especies muy  adaptables y esquivas, con  altos potenciales reproductivos y omnívoros, por lo que pueden comer prácticamente lo que sea. Dos especies más de la familia cánide sí aparecen en  la Norma: la zorra del  desierto (Vulpes velox), de  la cual  se reportan 6 subespecies, todas bajo  el  criterio  de  amenazadas.
El lobo mexicano es el último de los grandes carnívoros que está considerado por la NOM-059 como extirpado del medio natural. Los últimos ejemplares de que se tenga evidencia científica, fueron capturados a finales de la década de los setenta en Durango y Chihuahua. Desde entonces los  escasos reportes de  aullidos o  avistamientos no  han podido ser comprobados. Esta especie, quizá la más carismática de  todos los  mamíferos, tiene una subespecie prácticamente exclusiva de  México:   el  lobo  mexicano (Canis lupus baileyi),  que se encuentra en  estado de  conservación. Actualmente la SEMARNAT (2009) la tiene como una de las especies prioritarias para la conservación. Tiene un plan piloto para reintroducir un número limitado de ejemplares en el noroeste del país, en las zonas altas de la Sierra Madre Occidental, que permita recrear uno  de los ecosistemas de esta zona del país.
El lobo, como ninguna otra  especie de mamífero, fue perseguido, cazado, envenenado y exterminado en México, principalmente por la depredación que causó esta muy adaptable especie sobre el ganado ovino,  vacuno y caballar, además de  ser la causante, como se le atribuyó, de  la diseminación de  la rabia entre los  perros domésticos (González et al.2004). Los  esfuerzos por  su recuperación se vuelven todavía más importantes ante el cambio de actitud para reconocer que su desaparición, como la de cualquier otra especie, es una pérdida irremediable, mientras que los programas para recuperar ésta se hacen necesarios.





El ejemplo del  lobo  mexicano puede ser seguido para otras especies como el oso  y el jaguar, que si bien  sus poblaciones no se han reducido tanto como las  del  lobo,  sí han visto mermadas las áreas en las que antes era común observarlos.

Conclusión.

Definitivamente, para que lo descrito en el apartado de “causas generales “genere el menor impacto posible en los mamíferos que habitan los distintos ecosistemas de nuestro país, es importante señalar que se requiere trabajar de manera colaborativa organismos internacionales, instituciones gubernamentales, ONG´s ecologistas, empresas privadas y sociedad en general pues se parte de la identificación de problemas existentes en el contexto donde se desenvuelven los mamíferos para diseñar y aplicar estrategias de solución que lleven como objetivo primordial el de conservar la diversidad ecológica de nuestro país para las futuras generaciones.

Reflexión.

¿Por qué he elegido este tema?

El articulo titulado “mamíferos mexicanos en peligro de extinción” nos presenta un panorama actual y a su vez sombrío de la vida silvestre en nuestro país.
Este tipo de artículos nos ayudan a reflexionar sobre el daño que están ocasionando las actividades humanas, las cuales ponen en riesgo cada uno de los ecosistemas que componen nuestro país.
Es de mi interés el dar a conocer esta información ya que a partir de ella se pretende que el lector pueda ofrecer soluciones para transformar su entorno y se implementen, para que pueda existir una convivencia entre las personas y los hábitats naturales.
El interés mas apremiante que me llevo a elegir este tema es el de despertar una conciencia ecológica como base del desarrollo sustentable que resulta tan apremiante en nuestro país y planeta.

¿De donde partí para empezar a escribir?

He de señalar que el presente trabajo lo empecé a escribir partiendo de mis conocimiento previos los cuales he obtenido por diversos medios, vida académica, documentales, artículos periodísticos y de investigación relacionados con el tema, entre otros.

Bibliografia.

Alvares V., R. C., R. G. González G., L. Yáñez L. y M. A. Armella. 2003 Historia, biología y conservación de un símbolo olvidado de México: El lobo gris mexicano
Ceballos, G. y M. G. Oliva 2005 Mamíferos Silvestres de México Ed. CONABIO.
Doan-Crider D. y D. G. Hewitt, 2005 El Oso Negro regresa de Manera Natural. CONABIO Biodiversitas No 63: 1-5
Doan-Cider. D.  2002,   Por el camino del Oso.  Especies enero-Febrero pgs   2-8  Ed. Naturalia
 EMC=Cosmos 2009 : Enciclopedia delas ciencias y la tecnología en Mxico, Ed.      Universidad autónoma Metropolitana y CONACyT
Galindo Leal,  C.  2009 Panthera onca Editorial UAM
SEMARNAT, 2009. Programa  de  Acción  para la  conservación de  la  Especie lobo  gis Mexicano, (Canis lupus bailey)

Diversidad y conservación de los mamíferos marinos en México, Alejandro Torres G., Carlos Esquivel M. y Gerardo Ceballos, Facultad de Ciencias UNAM.

Los carnívoros y sus perspectivas de conservación en las áreas protegidas de México, Arturo Hernández Huerta, Instituto de Ecología, Veracruz, México

Referencias electrónicas


Proyecto de MODIFICACIONES a la NOM-059 de 2005 http://207.249.181.113/participacion/IMG/pdf/2008_12_05_Proyecto_Modificacion_NOM-059-2001.pdf